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Sevilla

Es bien sabido que, hace algunos miles de años, el forzudo Hércules anduvo de paseo por el sur de la Península Ibérica. Y es bien sabido que se entretuvo fundando algunas ciudades por aquí y por allá, como por ejemplo Sevilla. Aunque hay quien prefiere decir que esta ciudad fue creada por Melkart, un personaje fenicio equivalente a Hércules, quien remontó el Guadalquivir, llegó a un lugar que le gustó y se sentó allí a pensar por donde empezar a construir una población.

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Es bien sabido que, hace algunos miles de años, el forzudo Hércules anduvo de paseo por el sur de la Península Ibérica. Y es bien sabido que se entretuvo fundando algunas ciudades por aquí y por allá, como por ejemplo Sevilla. Aunque hay quien prefiere decir que esta ciudad fue creada por Melkart, un personaje fenicio equivalente a Hércules, quien remontó el Guadalquivir, llegó a un lugar que le gustó y se sentó allí a pensar por donde empezar a construir una población.

En cualquier caso, que os quede claro que Sevilla la fundó un dios o un semidiós.

Pero si queremos ser más precisos y dejar a un lado las divinidades, tenemos que esperar hasta el 206 antes de Cristo cuando llegaron los romanos, cruzaron las espadas con los cartagineses que andaban por aquí y después fundaron la ciudad de Itálica, a tiro de piedra de Sevilla. Lo que había de ser Sevilla fue bautizado como Híspalis, y hasta se dice que el mismo Julio César fue quien decidió el nombre. El caso es que hace dos mil años largos ya había en este lugar una señora ciudad, con su muralla, sus mercaderes y su marcha nocturna. Hoy puedes encontrar restos de esa época en la calle Mármoles o en la cercana Carmona.

Como era costumbre en la época para cualquier ciudad que se precie, Sevilla no se iba a salvar de la habitual sucesión de invasiones y desfiles de pueblos y culturas por su territorio: primero los visigodos, después cinco siglos de dominación musulmana animados por un par de saqueos vikingos, y la reconquista en el 1248. Tras el descubrimiento de América vendría el ascenso fulgurante de la ciudad como centro del comercio con el Nuevo Mundo.

La parte positiva es que de todo eso salió una bonita mezcla que hoy puedes apreciar caminando por el casco antiguo sevillano. Aunque muchas de sus casas son neoclásicas, la trama laberíntica de las calles resulta la propia de cualquier medina árabe. Una buena excusa para perderte, porque ya sabes que en un buen viaje siempre hay que perderse un rato; si no, no tiene tanta gracia.

Durante siglos, Sevilla ha sido vista por muchos extranjeros como una especie de escenario fantástico en el que cualquier cosa insólita podía suceder. Es por eso que hay más de un centenar de óperas cuya acción transcurre en sus calles, desde Las bodas de Fígarohasta El barbero de Sevilla.

Y si tanta ópera te inspira y te da el cuarto de hora cantarín, ¡canta sin miedo! Los de aquí ya están más que acostumbrados, y lo mismo acabas acompañado por un corro de guitarras y cantaores. Estás en una ciudad muy alegre y de costumbres musicales muy arraigadas. Es por ello que te recomendamos no irte de ella, sin acudir a un espectáculo de flamenco.


Sevilla

Plaza del Triunfo, 1 (Oficina de Turismo)
41004 Sevilla
(+34) 600140745

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Etiquetas: Patrimonio cultural

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