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Torre Tavira Cádiz

Todavía quedan en Cádiz rastros de lo que fue en otros tiempos, o sea, una ciudad por la que corrían los doblones y a la que llegaban navíos repletos de oro cada cuarto de hora.

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Todavía quedan en Cádiz rastros de lo que fue en otros tiempos, o sea, una ciudad por la que corrían los doblones y a la que llegaban navíos repletos de oro cada cuarto de hora.

Entenderás que semejante golosina para piratas, corsarios y demás gente peligrosa de los mares, necesitase protección y vigilancia. Pues para eso se acabó utilizando la Torre Tavira, que aunque recuerde a una medina árabe fue levantada cuando el barroco estaba en boga, allá por la primera mitad del siglo XVIII.

Antes se habían probado otros puntos de la ciudad para escudriñar el horizonte, pero este, a cuarenta y cinco metros de altura, era el más indicado de todos. Así que aquí se apostó el teniente de fragata Antonio Tavira, en 1778, armado de paciencia, catalejo y la vista de águila que se les suponía a todos los oficiales de la Marina. Estos tenían que ser capaces de distinguir si un puntito en la niebla era una nave cristiana o berberisca, si sus velas eran inglesas o turcas y si la tripulación era de ojos más bien claros o más bien oscuros. De eso dependía volver a casa o acabar el día como comida para los tiburones; o peor aún: como esclavo en Portsmouth o en Argel.

Así que tanto Antonio Tavira como su hijo, también teniente de fragata y también vigía en la torre que terminaría llevando su apellido, observaron y observaron el mar para asegurarse, cada jornada, de que Cádiz no se vería sorprendida por otro Francis Drake.

Y algo debió de mejorar en las defensas de la ciudad para que Rodney, un almirante inglés que se pavoneó frente a costas gaditanas en 1780, decidiese no atacar en el que parecía ser su año de suerte. Había hundido todo lo que se le había puesto por delante con pabellón español o francés, pero la idea de lanzarse a por Cádiz, por lo que fuera, no le acabó de convencer.

Si subes a la Torre Tavira tendrás a la vista todo lo que Rodney se quedó sin conquistar. Y ni siquiera te van a hacer falta ojos de guardiamarina, porque gracias a la cámara oscura, una de las más curiosas atracciones de Cádiz, podrás ver todo lo que ocurre fuera reflejado en una pantalla circular.


Torre Tavira

Calle Marqués del Real Tesoro, 10
11001 Cádiz
(+34) 956 21 29 10

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Etiquetas: Arte Barroco

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