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Parque Nacional de Doñana Almonte, Huelva

Cuando estás en una provincia que tiene la mayor parte del Parque Nacional de Doñana, te toca olvidar por un rato las visitas a catedrales y palacios y centrarte en la obra de la Madre Naturaleza.

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Cuando estás en una provincia que tiene la mayor parte del Parque Nacional de Doñana, te toca olvidar por un rato las visitas a catedrales y palacios y centrarte en la obra de la Madre Naturaleza.

Doñana es un enorme espacio lleno de marismas y de vida animal y vegetal. No es que esa sea una definición muy técnica, pero te costará poco encontrar toneladas de información sobre las mil y una especies de árboles, arbustos, aves, mamíferos, anfibios y reptiles que abundan en este maravilloso ecosistema. Entre las más mimadas está el lince ibérico, una de las criaturas más hermosas y amenazadas de este planeta nuestro que tan mal cuidamos a veces.

Que Doñana tenga unas características tan singulares se debe en gran parte a su ubicación: está muy cerca del punto en que se separan dos continentes y el Mediterráneo se convierte en Atlántico, así que son miles y miles las aves que pasan cada año por esta zona, ya sea para visitar a la familia o para quedarse de vacaciones una temporadita.

Pero un sitio como este tampoco le iba a pasar desapercibido a la especie humana, claro. Aparte de los consabidos fenicios y romanos, entre las dunas de Doñana se han encontrado restos de Tartessos e, incluso, se ha indagado sobre posibles huellas de la mítica Atlántida. Casi nada…

Quien seguro que sí estuvo en esta zona fue Ana de Silva y Mendoza. A finales del siglo XVI, la esposa del duque de Medina Sidonia se instaló en un casoplón en mitad del bosque, y ese bosque empezó a ser conocido como el Coto de Doña Ana. Durante mucho, muchísimo tiempo, estas tierras serían una especie de paraíso de la caza para los nobles, pero bien entrado el siglo XX ocurrió que los ornitólogos y biólogos interesados en la riqueza faunística del lugar fueron capaces de contagiar sus intenciones conservacionistas a mucha gente.

Así que en 1969 nacía, por decreto, el Parque Nacional de Doñana, que después iría ampliándose y protegiéndose con un montón de categorías legales nacionales e internacionales.

Si quieres darte un largo paseo por un lugar idílico en el que viven ciervos, gamos, jabalíes, águilas, patos o gaviotas, y en el que, además, se da el curioso fenómeno de las dunas móviles, prácticamente inexistente en el resto de España, ya sabes: los mágicos senderos de Doñana te esperan.


Parque Nacional de Doñana

Matalascañas
21760 Almonte
(+34) 959 43 96 27

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Etiquetas: Costa, Naturaleza

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