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Palos de la Frontera y La Rábida Palos de la Frontera, Huelva

Como casi todo el mundo sabe, Colón llegó a América un 12 de octubre de 1492, pero ya son menos los que conocen la fecha en que zarparon las carabelas: fue el 3 de agosto del mismo año y lo hicieron justamente desde aquí, en el puerto de Palos.

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Como casi todo el mundo sabe, Colón llegó a América un 12 de octubre de 1492, pero ya son menos los que conocen la fecha en que zarparon las carabelas: fue el 3 de agosto del mismo año y lo hicieron justamente desde aquí, en el puerto de Palos.

Pero no creas que el papel de Palos de la Frontera se limita a ser el punto de partida de la epopeya, no: en este pueblo también se gestó, preparó y cocinó casi todo el tinglado que iba a desembocar en aquella travesía increíble para aquellos tiempos. Y también fue el escenario en el que, unos cuantos años antes, un abatido Cristóbal Colón estuvo a puntito de darse por vencido.

Fue allá por 1485, cuando el navegante andaba bastante quemado con el rey Juan II de Portugal, también llamado el Tirano. Sin entrar en detalles sobre el porqué de su apodo, resulta que el monarca acababa de decirle que nones a su proyecto, no sin antes tomar buena nota de todo lo que le había contado Cristóbal para enviar más tarde a otros marinos por aquellos rumbos.

El decepcionado Colón acabó buscando apoyo en el Monasterio de La Rábida, y allí, encontró dos monjes que lo escucharon y hasta lo convencieron de que una mala experiencia con un rey algo capullo no era motivo suficiente para abandonar una empresa tan prometedora. Esos monjes eran Juan Pérez y Antonio de Marchena, dos tipos cultos y leídos que pusieron atención a lo que el marino tenía que decirles.

Y así, en las celdas del monasterio mudéjar se mantuvieron, aquellos días, conversaciones trascendentales para el giro de la historia que se avecinaba. Colón explicó a los religiosos los pormenores de su plan y ellos le facilitaron contactos con la corte y con Martín Alonso Pinzón, un experto navegante que tenía medios e influencia en la zona. Las cosas se fueron poniendo de cara para Cristóbal y finalmente, un 3 de agosto de 1492, las carabelas Pinta, Niña y Santa María zarpaban hacia el corazón del llamado Mar de las Tinieblas, sin GPS, ni planos, ni puñetera idea de lo que les esperaba en un océano que nadie había cruzado aún. Da respeto solo imaginarlo…

La nave Santa María naufragó en tierras americanas, pero las otras dos regresaron a casa, llegando a Palos por separado el 15 de marzo de 1493, debido a una gran tormenta que les acompañó en el viaje de vuelta.

Además de dejarte impresionar por la historia del lugar, no olvides acercarte al Muelle de las Carabelas, un museo dedicado a la odisea colombina que está a tiro de piedra y en el que podrás ver las magníficas réplicas de las naves que aquellos audaces tipos usaron para franquear lo que se creía infranqueable. Sí, sí: ¡eran así de pequeñas!


Palos de la Frontera y La Rábida

Diseminado De la Rábida, s/n (Monasterio)
21819 Palos de la Frontera
(+34) 959 35 04 11

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Etiquetas: Costa

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