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Toledo

Toledo no es fácil de describir ni resumir en tres frases. Y eso que no es una ciudad muy grande si nos atenemos a lo que está a la vista. Pero claro, entre todo lo que hay enterrado bajo los pies de los toledanos y la cantidad de siglos, guerreros, magos y reyes que han pasado por aquí, descubres muy pronto que la historia del lugar se te va de las manos. Por algo este lugar es Patrimonio de la Humanidad desde 1986 y Conjunto Histórico-artístico desde 1940. Casi nada…

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Toledo no es fácil de describir ni resumir en tres frases. Y eso que no es una ciudad muy grande si nos atenemos a lo que está a la vista. Pero claro, entre todo lo que hay enterrado bajo los pies de los toledanos y la cantidad de siglos, guerreros, magos y reyes que han pasado por aquí, descubres muy pronto que la historia del lugar se te va de las manos. Por algo este lugar es Patrimonio de la Humanidad desde 1986 y Conjunto Histórico-artístico desde 1940. Casi nada…

Toledo se ha llamado también Toletum, Tulaytula y otras cosas que no sabemos. Y es que ha tenido muchos nombres porque ha sido muchas cosas, pero lo único que siempre ha estado ahí es la impresionante colina que lo sostiene un centenar de metros por encima del Tajo.

Puede que haya más ciudades que dicen haber sido fundadas por Hércules, pero esta tiene una prueba: la cueva que el semidiós excavó con las manos desnudas y que aún se puede ver en la calle de San Ginés.

Quienes quieren negar este evidente origen hercúleo, mantienen que la cavidad debió de formar parte de la obra del acueducto romano. Y es verdad que romanos hubo. Vinieron a convencer a los carpetanos, que vivían aquí amurallados, de que Roma era el futuro, y acabaron sembrando la ciudad de construcciones de las suyas, como ese acueducto, termas, calzadas y hasta un circo cuyos rotundos restos descansan en uno de los parques toledanos.

Fíjate que te hablamos de hace dos mil años. A Toledo todavía le quedaba recibir a los bárbaros, convertirse en capital visigoda, ser conquistada por los musulmanes, erigirse en taifa independiente y volver a manos cristianas en 1085.

Empezó entonces una época de mezcla de razas y relativa tolerancia entre musulmanes, judíos y cristianos, que iba a florecer con la famosa Escuela de traductores y un montón de obras que trajeron más belleza a una ciudad con toda la pinta de haber sido bella siempre. De esa época le viene el apodo de “la ciudad de las tres culturas”.

Y no es que no haya estado metida en bullas, no. A lo que ya te hemos contado habría que sumar, sin ir más lejos, unas cuantas guerras medievales y la revuelta de los comuneros en tiempos de Carlos V. Pero al señor emperador, ganador de la trifulca, le gustó la ciudad tanto como les había gustado a sus abuelos Isabel y Fernando. Así que la convirtió en centro de su imperio y Toledo siguió en la cresta de la ola hasta que Felipe II se llevó la capital a Madrid.

Recorriendo de noche estas callejuelas es difícil no fantasear con espadachines, rituales misteriosos y humo de alquimistas. Será por eso que Buñuel y Dalí fundaron la Orden de Toledo, que obligaba a los socios a visitar la ciudad al menos una vez al año y a vagar durante una noche entera por sus calles. Eso sí, después de haberse bebido hasta el agua de los floreros.


Toledo

Calle Subida de la Granja, s/n. (Oficina de Turismo)
45002 Toledo
(+34) 925 248 232

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Etiquetas: Patrimonio cultural

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