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Santa Fe

Granada

Reconoce que Santa Fe te suena más a pistoleros y cowboys que a moros y cristianos. Pero no debería ser así, porque las ciudades americanas que llevan ese nombre copian a la original, situada a tiro de piedra de la capital granadina.

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Reconoce que Santa Fe te suena más a pistoleros y cowboys que a moros y cristianos. Pero no debería ser así, porque las ciudades americanas que llevan ese nombre copian a la original, situada a tiro de piedra de la capital granadina.

Si está tan cerca es porque se construyó, precisamente, para el asedio del que entonces era el reino nazarí de Granada. Isabel y Fernando, decididos a hacerse con el territorio que les faltaba para completar el puzzle de España, mandaron plantar un campamento militar en la zona y se mostraron muy optimistas con la conquista. Tanto que, según se cuenta, a la reina no se le ocurrió mejor cosa que jurar no cambiarse de camisa hasta que la población fuese suya.

El asunto se alargó más de la cuenta y todo quedó en una poco higiénica anécdota que serviría para dar nombre a una nueva tonalidad de amarillo. Pero, lamparones al margen, los reyes y sus soldados permanecieron allí de 1482 a 1491. Durante este último año, dicen que en solo ochenta días, el campamento se convirtió en ciudad de piedra y ladrillo, con murallas, torres y una planta regular y cuadriculada que serviría de modelo a varias villas del Nuevo Mundo. Era la forma de dar a entender al enemigo que las cosas iban en serio y que aquello se iba a acabar pronto. Y así fue.

A finales de 1491, Boabdil echaba una firma para entregar las llaves de la ciudad a la pareja del yugo y las flechas. Y muy pocos meses después, dejando claro que los reyes estaban en racha, en la misma Santa Fe se formalizaba otro documento trascendental: el acuerdo de Isabel y Fernando con un marino llamado Cristóbal y apellidado Colón, por el que se repartían los futuros beneficios y tierras que pudieran salir de la aventura de aquel tipo intrépido, empeñado en descubrir una ruta alternativa hacia las Indias con la que evitar a los belicosos turcos.

Entre una y otra cosa, la ciudad se hizo tan simbólica como su propio y rotundo nombre. Tanto que ha sido llamada Cuna de la Hispanidad y se la considera una referencia clave en la historia moderna de España, ya ves. Conserva tres de sus cuatro viejas puertas y se sigue percibiendo la carga histórica en sus calles, hoy declaradas conjunto histórico-artístico. A la que pasees un poco por ellas, seguro que ahora, dejarás de asociar la población de Santa Fe con Clint Eastwood o John Wayne.


Santa Fe

C/ Isabel La Católica, 7 (Oficina de Turismo)
18320 Santa Fe
(+34) 958 440 000

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