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Torre Bellesguard

Barcelona

Audioguía de la Torre Bellesguard

Qué ver en la Torre Bellesguard

Nos cuenta la historia, que aquí hubo una vez un rey de Aragón al que llamaban Martín el Humano. A ese rey le gustaban los libros y las historias, y en el lugar donde ahora estás se hizo construir un castillo con unas vistas tan bonitas que lo llamaron así: Bella vista, o Bellesguard.

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Nos cuenta la historia, que aquí hubo una vez un rey de Aragón al que llamaban Martín el Humano. A ese rey le gustaban los libros y las historias, y en el lugar donde ahora estás se hizo construir un castillo con unas vistas tan bonitas que lo llamaron así: Bella vista, o Bellesguard.

Quinientos años después, a caballo entre los siglos XIX y XX, de aquel castillo solo quedaban algunos restos que Antoni Gaudí los iba a aprovechar para levantar uno de sus primeros edificios barceloneses. Por encargo de María Sagués Molins, viuda del industrial Jaume Figueras, proyectó aquí, en las afueras de la ciudad, una vivienda inspirada en el gótico y con cierto aspecto de fortaleza medieval que parece querer estirarse hacia el cielo.

Pero, historicista o no, la Torre Bellesguard tiene, sobre todo, la huella de Gaudí. De un Gaudí joven, que todavía no había acometido sus obras más famosas pero mostraba ya una marcadísima personalidad. El neogótico lo acompañaría aún al idear la Sagrada Familia, pero las etiquetas, ya sabemos, no sirven de mucho cuando se trata del genio de Reus.

La torre Bellesguard es una obra única y singular, en la que Antoni utilizó recursos técnicos que después emplearía en obras como el parque Güell o la Pedrera. Si te fijas en el interior de la buhardilla, verás cómo se las ingenió para encadenar arcos de ladrillo en forma catenaria con asombrosa maestría. Eso sí, para verlos tendrás que pagar tu entrada. Y es que la Torre Bellesguard sigue siendo una propiedad tan privada como lo fue el palacio medieval sobre el que se asienta, pero merece una visita aunque su fama no sea tan rutilante como la de la Casa Batlló o la Milà.

No dejes de fijarte en los detalles. Es Gaudí, así que abre bien los ojos y pon atención al ladrillo, a los mosaicos, a las formas de hierro forjado y a la fantasía que el bueno de Antoni derrochaba en cada una de sus obras.

Y, si tienes ganas de llevar tu imaginación un poco más atrás, piensa que la fortaleza que precedió a la maravilla que hoy ves aquí, sirvió de guarida, en el siglo XVII, a un legendario bandolero catalán. Se llamaba Serrallonga, asaltaba los carruajes reales y llegó a hacerse tan popular que existen canciones, novelas y hasta una ópera en su honor.


Torre Bellesguard

Carrer Bellesguard, 20
08022 Barcelona
(+34) 932 50 40 93

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Etiquetas: Eclecticismo, Gaudí

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