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Iglesia de Sant Jaume Barcelona

La iglesia gótica que hoy ves en el carrer de Ferran no siempre estuvo dedicada a Sant Jaume. Es una pequeña historia que ahora mismo te contamos:

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La iglesia gótica que hoy ves en el carrer de Ferran no siempre estuvo dedicada a Sant Jaume. Es una pequeña historia que ahora mismo te contamos:

Empezó a construirse sobre los restos de una sinagoga, cuando al siglo XIV le quedaban cuatro días. Primero perteneció a unas monjas y después a la orden de los trinitarios, comunidad que mantuvo la iglesia durante tres siglos hasta que, en 1835, llegó la desamortización de Mendizábal, que permitió venderla y los frailes tuvieron que irse.

Doce años antes, en la plaza de Sant Jaume, que está aquí al lado, se derribaba una antiquísima iglesia que estorbaba para las obras de la plaza; ese templo demolido era el original de la parroquia de Sant Jaume. Así que, cuando los monjes dejaron libre la iglesia del carrer de Ferran, se decidió utilizarla como nueva sede parroquial y darle el nombre de la que había sido tirada.

Pero la historia de las dos iglesias no termina aquí. Si te fijas en la actual Sant Jaume, verás que no tiene escaleras de entrada, ¿verdad? Pues la que fue derribada en la plaza sí las tenía: tres rotundos escalones que no debían de hacer maldita la gracia a los muchos comerciantes de la ciudad.

Como es sabido, alrededor del gran puerto barcelonés hubo siempre un montón de actividad y verdaderos enjambres de mercaderes, negociantes y vendedores. Algunos tenían suerte y conseguían prosperar, mientras otros, no pocos, se arruinaban y quedaban expuestos a las iras de sus acreedores.

Para no ser acusado de fraude por los desconfiados y evitar males mayores, el comerciante quebrado debía ir hasta aquella iglesia y declarar públicamente el estado de sus finanzas. Después, le tocaba sentarse en el escalón superior y bajar los tres peldaños rebotando con el culo otras tantas y dolorosas veces. Una pequeña humillación, sí, pero tratándose de la Edad Media y de cuestiones de dinero, seguramente la alternativa no era más apetecible.

Ahora que sabes esto de las culadas, la iglesia que ves, sin escalones, tiene menos gracia; para qué vamos a negarlo. Sin embargo, en su interior hay algo que la une sutilmente con aquella costumbre de hacer rebotar la retaguardia tras una desgracia económica: una imagen de San Expedito.

Resulta que ese santo es el patrón de las causas urgentes, o sea, aquel a quien se acude cuando todo está perdido. Se podría decir, entonces, que se trata de un resto de la tradición medieval que muchas personas mantienen vivo con plegarias y ofrendas; y es que, con siglos de más o de menos, los problemas económicos no acaban de largarse de este mundo.


Iglesia de Sant Jaume

Carrer de Ferran, 28
08002 Barcelona
(+34) 933 02 22 89

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Etiquetas: Arte Gótico, Religión

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