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Iglesia de Sant Just

Barcelona

La iglesia de los Santos Justo y Pastor solo es, en apariencia, un bonito templo gótico que se alza en un rincón de la bonita plaza de Sant Just, en mitad de la bonita zona antigua de Barcelona. Y eso no es poco. Pero el lugar, a menudo olvidado por los turistas, guarda varias de las claves de la Barcelona más remota; un montón de historias únicas y enigmas de los que, al parecer, apenas hemos empezado a rascar la superficie.

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La iglesia de los Santos Justo y Pastor solo es, en apariencia, un bonito templo gótico que se alza en un rincón de la bonita plaza de Sant Just, en mitad de la bonita zona antigua de Barcelona. Y eso no es poco. Pero el lugar, a menudo olvidado por los turistas, guarda varias de las claves de la Barcelona más remota; un montón de historias únicas y enigmas de los que, al parecer, apenas hemos empezado a rascar la superficie.

La actual iglesia se comenzó en el siglo XIV y es la última de estilo gótico construida en la ciudad. Aunque mucho, pero mucho antes, hubo en el mismo sitio otro templo que quizá fue el primer lugar dedicado al culto cristiano en la zona y donde quién sabe si fueron sepultados los restos de algunos mártires.

Pero sobre eso, claro, es complicado hablar con certeza. La historia es lo que tiene.

Lo que sabemos seguro es que la primitiva iglesia fue reconstruida en el 801, según la moda del momento, por orden del rey franco Luis el Piadoso, un hijo de Carlomagno que anduvo por estos lares conquistando lo que podía.

Sabemos también que bajo la basílica hubo una fosa común, con los restos de más de un centenar de muertos por la peste negra. Y sabemos, para terminar con tanto fiambre enterrado, que también existe alguna tumba masónica en este templo gracias al cual, muchas personas dicen notar una paz especial.

Sin embargo, la historia más peculiar de este lugar tiene que ver con la condición de iglesia juraderaque ostentó desde el siglo IX. Solo otras tres en España pueden presumir de algo parecido: San Isidoro de León, San Vicente de Ávila y Santa Gadea de Burgos, que te sonará por el famoso juramento del Cid.

El caso es que por ello aquí se ejercían tres rarísimos privilegios:

1) Según el primero, cuando dos caballeros tenían que solucionar un litigio, y antes de empezar con hachazos y estocadas, debían prestar juramento en esta iglesia: se comprometían a luchar limpiamente, sin valerse de brujerías, espadas mágicas ni armaduras encantadas. Así, en la victoria final solo contaría con el visto bueno de Dios, quien sabía sin duda cuál de los dos tenía la razón. Sin embargo, nosotros pensamos que seguramente, más valía tener una espada de buen tamaño.

2) Por el segundo privilegio, la iglesia de Sant Just otorgaba valor al testimonio de un judío cuando fuera necesario en un pleito entre cristianos; si el testigo no se pasaba antes por aquí y juraba ante este altar decir la verdad, su palabra no servía para nada.

3) El tercero, por su parte, también daba validez a un testimonio. En este caso, al de aquella persona que hubiese escuchado la última voluntad de un moribundo y la manifestase en el templo, jurando decir la verdad y en compañía de un escribano que tomara nota.

Lo más curioso es que este privilegio estuvo en vigor hasta 1991, cuando fue derogado por anacrónico y obsoleto. Vamos… que se puede decir que se tomaron su tiempo...


Iglesia de Sant Just

Plaça de Sant Just, s/n
08002 Barcelona
(+34) 933 01 74 33

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