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Casa Milà (La Pedrera)

Barcelona

Con permiso de la Sagrada Familia, la Casa Milà es considerada la obra cumbre del Gaudí barcelonés. Eso sí, todo el mundo la conoce como La Pedrera, que significa canteraen catalán y fue, originalmente, una expresión despectiva usada por quienes vieron en las fantásticas formas del edificio un despropósito estético. ¡Y no creas que fueron pocos!

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Con permiso de la Sagrada Familia, la Casa Milà es considerada la obra cumbre del Gaudí barcelonés. Eso sí, todo el mundo la conoce como La Pedrera, que significa canteraen catalán y fue, originalmente, una expresión despectiva usada por quienes vieron en las fantásticas formas del edificio un despropósito estético. ¡Y no creas que fueron pocos!

Pero hoy, con más de cien años a cuestas, La Pedrera es un auténtico icono mundial del modernismo. Y lo es gracias a que el bueno de Antonio Gaudí se pudo dar aquí el gusto de hacer y deshacer según le iba asesorando su exuberante imaginación. Utilizó una estructura de hierro atornillado y sin soldaduras que le permitió hacer virguerías con la fachada, con los muros de carga y con lo que le dio la gana. ¡Y bien que nos alegramos!

Todo empezó con un encargo del próspero empresario Pere Milà, que no andaba escaso de dinero cuando decidió que quería al arquitecto de moda para proyectar su vivienda. La idea era levantar una casa diferente a todo lo visto hasta la fecha, y Gaudí, claro, debió de frotarse las manos.

Los dos se entendieron bastante bien mientras duró la construcción, pero al llegar a la decoración interior, Pere ya estaba empachado de tanta extravagancia y tanta locura. ¿Resultado?: Discusiones, mal rollo y fin de fiesta en los juzgados. Gaudí cobró lo que le debían y los propietarios pudieron, por fin, decorarla a su gusto.

La casa del matrimonio Milà parecía una celebración de la naturaleza; una mezcla de organismos vegetales con formas que recordaban a las rocas del mar y a las propias olas, que recorrían la fachada sinuosamente. Por el interior continuaban los ornamentos marinos con pulpos, caracolas y algas, y en la azotea se retorcían treinta chimeneas y otros sorprendentes elementos que darían pie a un montón de teorías sobre su simbolismo.

Una curiosidad sobre una de esas chimeneas, es que el genio de Reus dejó en ella un corazón apuntando a su pueblo natal, y repitió el motivo, esta vez junto a una lágrima, en dirección a la Sagrada Familia. Dicen que porque sabía que jamás la vería terminada.

Hoy, resulta curioso enterarse de que el Ayuntamiento de Barcelona quiso detener la construcción porque uno de los pilares invadía la acera. Pero el arquitecto no se arrugó, y le respondió así: «...cortaremos el pilar y en la pulida superficie restante esculpiremos una leyenda que diga: “Cortado por orden del Ayuntamiento”».

Gaudí continuó su obra y los mandamases municipales recularon dos años después, quizá pensando que la historia los podía dejar en mal lugar. Declararon que la casa era una obra de arte y que, por tanto, podía saltarse las normas que hiciese falta. Eso se llama rectificar a tiempo.

Tras el fallecimiento del matrimonio Milà, la Caixa de Catalunya adquirió el edificio, una joya que en 1984 era declarada Patrimonio de la Humanidad y cuyo primer piso ha servido de vivienda, oficina, bingo y sala de exposiciones, siendo esta última su función actual.

La Pedrera se mantiene abierta y visitable, así que sería imperdonable no entrar a verla. Cuando lo hagas, te unirás sin remedio a su legión de admiradores, entre los que estuvieron Dalí y Le Corbusier, y entre los que también está George Lucas, que encontró en su azotea inspiración para las tropas imperiales de Star Wars.


Casa Milà (La Pedrera)

Provença, 261-265
08008 Barcelona
(+34) 902 20 21 38

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