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Plaza Mayor

Salamanca

El primer dato curioso sobre la Plaza Mayor de Salamanca son sus medidas, porque resulta que los cuatro lados tienen longitudes diferentes y, sin embargo, hace dos siglos y medio que se elogian su equilibrio y sus armoniosas proporciones.

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El primer dato curioso sobre la Plaza Mayor de Salamanca son sus medidas, porque resulta que los cuatro lados tienen longitudes diferentes y, sin embargo, hace dos siglos y medio que se elogian su equilibrio y sus armoniosas proporciones.

Esta hermosa, barroca y simbólica obra fue terminada entre 1755 y 1756. Más o menos mientras nacía Mozart. Para su diseño, encargado a Alberto Churriguera, se tuvo en cuenta el de la Plaza Mayor de Madrid. Y es que Salamanca estaba otra vez en la cresta de la ola y quería un espacio urbano noble y grandioso, a la altura del prestigio de su universidad.

La plaza tiene 477 balcones y 88 arcos, y en cada uno de estos últimos se dejó sitio para incluir un medallón con la efigie de un personaje ilustre en la historia española. Entre reyes, sabios, santos y artistas se fueron añadiendo caras con el tiempo, aunque alguna de ellas, como la de Godoy, duró más bien poco. Incluso Francisco Franco decidió que quería inmortalizarse aquí, y se adjudicó un medallón que recibía de vez en cuando las pertinentes muestras de cariño que, como sabes, inspira la figura de cualquier dictador. Tanto es así, que fue retirada en el año 2017.

Curiosamente, una de las principales funciones de este majestuoso lugar fue la de plaza de toros, y no pocas de aquellas corridas fueron pagadas por los estudiantes que conseguían doctorarse. No es que ellos quisieran, pero la costumbre les obligaba a invitar a los profesores a un señor banquete y a pagar, de paso, los festejos taurinos.

A principios del XIX, la plaza fue utilizada como escenario de ejecuciones públicas. Y es que parece ser que este lugar era una especie de termómetro de la justicia, vida y sucesos salmantinos; lo mismo servía para lo malo que para lo bueno. Y es que la intelectualidad de la época también se citó bajo estos arcos y pasó sus buenas horas en cafés como el Novelty, un rinconcito que en su día frecuentaban personajes como el filósofo y escritor Unamuno y donde hoy sigue sentada la estatua del genial Gonzalo Torrente Ballester.

Así que, la Plaza Mayor de Salamanca ha visto balas, besos, cornadas, tertulias, estudiantes y dictadores. Ha salido en películas y en novelas, y los personajes de sus medallones se han cansado de oír canciones de la tuna. De todo ha ocurrido, y ocurre, en este maravilloso cuadrilátero que cada año celebra la Nochevieja con un par de semanas de adelanto para que los estudiantes puedan compartir la fiesta con sus amigos. Una idea inteligente. Una idea salmantina.


Plaza Mayor

Plaza Mayor, s/n
37002 Salamanca
(+34) 923 21 83 42

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Etiquetas: Arte Barroco

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