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Salamanca

Salamanca empieza por su Plaza Mayor, hasta ahí todo el mundo está de acuerdo. Fue levantada en el siglo XVIII, cuando el Barroco estaba en las últimas y la ciudad experimentaba una especie de renacimiento tras el período de bajón que todos los lugares importantes suelen tener que pasar a lo largo de su historia.

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Salamanca empieza por su Plaza Mayor, hasta ahí todo el mundo está de acuerdo. Fue levantada en el siglo XVIII, cuando el Barroco estaba en las últimas y la ciudad experimentaba una especie de renacimiento tras el período de bajón que todos los lugares importantes suelen tener que pasar a lo largo de su historia.

Y eso que Salamanca era un lugar muy importante. Se había hecho con un enorme prestigio gracias a los sabios que habían pasado por su universidad, una de las más antiguas de Europa y cuya fachada esconde la famosa figura de una rana.

Nos vamos a saltar el origen de la ciudad: El habitual proceso de romanización, su posterior período visigodo, la conquista musulmana y su repoblación por los cristianos en los siglos XI y XII. Pero en esa época vamos a echar el freno, porque entonces empieza a construirse la catedral en la que verán la luz las llamadas escuelas catedralicias. Estos centros del saber medieval iban a ser reconocidos formalmente como universidad en el siglo XIII, y seguiría una historia de alumnos ávidos de aprender y profesores distinguidos transmitiendo ciencia y sabiduría en las aulas.

Con Francisco de Vitoria a la cabeza, la llamada Escuela de Salamanca fue una sacudida en el pensamiento universal y reformuló cantidad de cosas sobre la legitimidad de invadir y conquistar por la fuerza, o sea, lo que hoy llamamos derechos humanos. Materias de escasa trascendencia en la época y que además fueron puestas sobre la mesa en el siglo XVI, cuando España dominaba el mundo.

Al calor de su universidad, la ciudad se hizo ilustre y fue acumulando maravillas que hoy permanecen en pie para que las visites hayas o no hayas encontrado la rana. Dos catedrales, una enorme cantidad de iglesias y conventos, muchos de ellos barrocos, palacios como la célebre Casa de las Conchas y varias leyendas a la altura de tanto esplendor arquitectónico. ¡No dejes de escuchar el resto de nuestras audioguías sobre estos lugares¡

Un lugar especialmente curioso es la que llaman Cueva de Salamanca. Dicen que allí, el Diablo se disfrazaba de sacristán para enseñar magia negra y artes ocultas a siete discípulos durante siete años. Al terminar, uno de ellos debía quedar al servicio de Satanás, y se cuenta que fue el marqués de Villena quien tuvo ese diabólico honor. Pero la cosa es que el pobre desdichado salió por patas en cuanto pudo y hasta consiguió dar esquinazo al Maligno, aunque según dice la leyenda, en la huida perdió algo para siempre: ¡Su sombra!


Salamanca

Plaza Mayor, 32 (Oficina de Turismo)
37002 Salamanca
(+34) 923 27 24 08

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