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Ledesma

Salamanca

Audioguía de Ledesma

Qué ver en Ledesma

Si te gustan los sitios atiborrados de historia y de historias, Ledesma no te decepcionará. Para empezar tiene un pasado romano, y el que llaman Puente Mocho, que cruza el río Tormes a tiro de piedra de la villa, formó en su día parte de las calzadas del Imperio.

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Si te gustan los sitios atiborrados de historia y de historias, Ledesma no te decepcionará. Para empezar tiene un pasado romano, y el que llaman Puente Mocho, que cruza el río Tormes a tiro de piedra de la villa, formó en su día parte de las calzadas del Imperio.

Tampoco fue ajena Ledesma a la invasión árabe, y de aquellos tiempos nos ha llegado el relato de un joven musulmán que fue enviado por su padre a estudiar latín con los religiosos ledesminos. Se cuenta que el chico acabó convirtiéndose al cristianismo tomando el nombre de Nicolás, y se cuenta también que su progenitor, al enterarse de ello, montó en cólera y lo mandó degollar junto a sus infieles educadores.

Con el tiempo y la Reconquista vino la repoblación del lugar con cristianos viejos. Era el siglo XII, y Fernando II de León ordenó fortificar y amurallar la villa, así que el grandioso castillo que hoy puedes ver tiene su origen en aquella belicosa época. Lo mismo se puede decir de los tres kilómetros de muralla que conserva el pueblo, aunque algunas partes podrían ser obra romana o incluso prerromana. Y es que la historia de Ledesma no es cosa de hace cuatro días.

Amurallada y reforzada, la población se fue abriendo paso por los siglos siguientes y fue atrayendo gente importante, con apellidos ilustres y escudo propio. Aquellos linajes levantaron sus casonas entre los siglos XV y XVI, entre el viejo gótico y el nuevo renacimiento, y hasta llegaron a unirse en una cofradía para asegurar que sus privilegios de clase dominante no fueran cuestionados por nadie. Desde los balcones del palacio de Beltrán de la Cueva, el conde y los suyos presenciaban las corridas de toros y los actos religiosos que se celebraban en la Plaza Mayor.

Pero antes que esas casas nobles y que el gran edificio del Ayuntamiento ya se habían levantado construcciones religiosas en Ledesma, claro. Sobre todo, la espléndida Iglesia de Santa María la Mayor, iniciada con el románico y modificada en tiempos góticos y renacentistas. Aquí, entre otros, se halla el sepulcro de Sancho de Castilla el de la Paz, nieto del rey Alfonso X el Sabio. Sancho fue señor de la villa resultando que a su muerte, en 1312, todos sus señoríos incluido el de Ledesma, pasaron a manos de la corona por un simple detalle: No tuvo descendencia.

Muchos templos inundaron el recinto ledesmino y le dieron gran importancia religiosa, pero es la pequeña Iglesia de San Pedro y San Fernando, ya del siglo XIX, la que a día de hoy  tiene una historia más peculiar. En ella se custodian unos restos, procedentes de una parroquia más antigua, que según cuenta la leyenda pertenecen a tres de los pastores que fueron a adorar a Jesús recién nacido. Los habría traído aquí un caballero de Ledesma que luchó como cruzado en Tierra Santa. Hoy, una pequeña arca guarda sus restos y nos muestra la siguiente inscripción: “Los gloriosos pastores de Belén Ysacio, Josefo y Jacobo, que merecieron ver y adorar los primeros a Cristo, Dios y hombre nacido en el portal” . Y es que tal vez, por cosas como esta, el cercano Balneario de Ledesma tenga unas aguas tan reconocidas para la salud y el bienestar.


Ledesma

Plaza Mayor, 1 (Oficina de Turismo)
37100 Ledesma
(+34) 923 570 156

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