Ir al contenido principal

Ir al menú de navegación

Alerta

¿Te avisamos?

Si quieres que te notifiquemos cuando publiquemos una nueva audioguía, déjanos tu nombre y tu correo electrónico.
:-)
No utilizaremos tus datos con fines comerciales ni los distribuiremos a terceros.
Puedes insertar esta audioguía en tu página web.
Para ello, utiliza el siguiente código HTML:

Ir al menú de navegación

Huesca

Pasear por una cordillera llena de verdes valles, bosques y rios rebosantes de vida como es el Pirineo y en la misma mañana visitar un desierto como es el de Los Monegros, ya supone un atractivo muy peculiar para cualquier visitante. Pero resulta además que la propia capital oscense merece ser vista y paseada a fondo, como ciudad milenaria y riquísima en patrimonio que es.

leer más

Pasear por una cordillera llena de verdes valles, bosques y rios rebosantes de vida como es el Pirineo y en la misma mañana visitar un desierto como es el de Los Monegros, ya supone un atractivo muy peculiar para cualquier visitante. Pero resulta además que la propia capital oscense merece ser vista y paseada a fondo, como ciudad milenaria y riquísima en patrimonio que es.

Fíjate si será antigua que, antes de la llegada de los inevitables romanos, aquí ya existía una población íbera llamada Bolskan, donde se acuñaba una moneda con la figura de un jinete que ha terminado siendo el escudo de la ciudad. Pero entre los íberos y el siglo XXI, pasaron en Huesca algunas cosas que pueden, casi casi, resumirse en la historia de su catedral.

Primero hubo un templo romano, de cuando las legiones habían tomado este lugar y lo habían rebautizado como Osca. Siglos después les tocaría a los visigodos, que no les gustó mucho el templo y pusieron una iglesia que sí les iba más. Pero pronto aparecieron los árabes, y donde dije iglesia, la tiro abajo y digo mezquita. Visto lo visto, ¿qué crees que pasó cuando los cristianos reconquistaron la plaza en 1096?

Eso es: abajo mezquita y arriba catedral. Pero no creas que les costó poco, no. En realidad, durante mucho tiempo se siguió usando el edificio de la mezquita convenientemente cristianizado. Hasta el siglo XIII no se pensó que ya era hora de levantar el templo que puedes ver hoy: un antiguo y valioso ejemplo de la transición del románico al gótico.

Tampoco deberías perderte la iglesia de San Pedro el Viejo, con su claustro, ni los otros interesantes templos barrocos que conserva la ciudad. Pero lo que tienes que conocer, necesariamente, es la historia de la campana de Huesca:

Parece que, allá por el siglo XII, el rey Ramiro II andaba algo mosqueado con algunos nobles. Las cosas fueron a peor, y sus consejeros le sugirieron finiquitar el asunto cortando unas cuantas cabezas. Ramiro tomó nota, y comunicó a todos los que le tenían hartito que su rey los necesitaba para fabricar una campana que se oyera en todo el reino. Y que para eso, claro, tenían que acercarse hasta Huesca unos días.

Los ingenuos nobles fueron apareciendo en el lugar indicado preguntando por la campana que había que hacer poco antes de que sus cabezas fueran rodando una por una. Hay quien dice, incluso, que con ellas se formó un círculo en cuyo centro quedó la del más rebelde haciendo de badajo.

El truculento suceso se suele situar en el palacio que albergó aquella corte, hoy Museo de Huesca, pero si prefieres ver cómo imaginó la escena un pintor romántico, puedes ir al Ayuntamiento y echarle un ojo al famoso lienzo de José Casado del Alisal. ¡Es tremendo!


Huesca

Plaza Luis López Allué, s/n. (Oficina de Turismo)
22001 Huesca
(+34) 974 29 21 70

Google Map

Otros lugares cercanos