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Cadaqués

Girona

Cadaqués ha sido siempre uno de los tesoros mejor guardados de la costa catalana, aislado por las montañas del resto del territorio y en perfecta armonía con su mar.

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Cadaqués ha sido siempre uno de los tesoros mejor guardados de la costa catalana, aislado por las montañas del resto del territorio y en perfecta armonía con su mar.

Y es que tan real fue ese aislamiento durante su historia, que el catalán que se habla aquí, al parecer, tiene un montón de peculiaridades que lo diferencian del común. Pero claro, no todo han sido ventajas con esta ubicación tan estupenda: un puerto próximo a los Pirineos y al Cabo de Creus era una apetecible golosina para quienes recorrían el Mediterráneo en tiempos pasados. Por ejemplo, los simpáticos piratas berberiscos, que asaltaron y quemaron el lugar para secuestrar y vender como esclavos a sus habitantes.

Mucho antes, los francos de Carlomagno también se habrían asentado por aquí, fortificando la zona y despejando el horizonte de musulmanes. De todas formas, no puede decirse que quede mucho de aquel carácter bélico si paseas por este pueblo lleno de casitas blancas y que, sobre todo, se ha dedicado a pescar durante siglos y siglos.

También de blanco está pintada la fachada de la Iglesia de Santa María. Fue erigida en el siglo XVII y permanece en mitad del casco antiguo para rematar un conjunto que, la verdad, es una maravilla de encanto y fotogenia.

Lo que ocurre es que tanto encanto y tanta fotogenia se acaban conociendo, antes o después y con montañas o sin ellas. Así que en el siglo XIX empezaron a asomar por el pueblo algunas personas con posibles, que contribuyeron a aumentar la belleza de Cadaqués con casas modernistas como la sorprendente Serinyana, plantada justo enfrente de la playa Grande.

Lo siguiente ya sería un desfile de luminarias de las vanguardias artísticas de entonces: Duchamp, Picasso, Miró, Buñuel o Breton, por decir unos pocos, se unieron a los veraneantes y pasaron sus buenas temporadas mirando este mar y haciendo sus cosas de artistas.

Pero ninguno como Dalí, claro. El genio de los bigotes retorcidos conocía el lugar desde pequeñito, y vivió y trabajó aquí durante varias décadas hasta los años ochenta. Compró un grupo de casas de pescadores en la bahía de Portlligat y lo convirtió en morada laberíntica y daliniana a rabiar, con estancias como el Recibidor del Oso o la Sala Oval y por supuesto, todo aderezado con elementos delirantes por cada esquina.

Hoy es la Casa-Museo del artista y parece que a Salvador le gustaba especialmente porque desde aquí podía ser el primer habitante de la península en recibir los rayos del nuevo día. Y es que aún no lo habíamos dicho, pero resulta que Cadaqués es la población más oriental de todo el territorio español.

Ni se te ocurra pasar de largo, ¿eh?


Cadaqués

Carrer d'es Cotxe, 1 (Oficina de Turismo)
17488 Cadaqués
(+34) 972 25 83 15

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Etiquetas: Arte Barroco, Costa

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